La reforma laboral deja paso a un empleo cada vez más estable y seguro

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UGT advierte de hacen falta políticas más contundentes para contener la inflación y proteger las rentas salariales

Los datos de la EPA del segundo trimestre publicados hoy por el INE muestran un total de 2.919.400 desempleados, 255.300 menos que en el trimestre anterior, lo que sitúa la tasa de paro en un 12,5%, la cifra más baja desde 2008. A la vez, tal y como es habitual para los segundos trimestres de cada año, la ocupación se incrementó en 383.300 personas, alcanzando una cifra absoluta de 20.468.000 ocupados.

La información confirma el cambio de tendencia que ya se apuntaba en el anterior trimestre, consolidando la mejora en la calidad del empleo creado y mostrando la eficacia de la nueva reforma laboral para combatir algunas de las deficiencias estructurales de nuestro mercado laboral. En este sentido, y en línea con los objetivos de la reforma, cabe destacar la notable caída de la temporalidad, dejando paso a un empleo cada vez más estable y seguro.

Sin embargo, y a pesar de los resultados positivos, UGT considera que es necesario seguir avanzando en la mejora de derechos de la clase trabajadora, pues no solo sigue habiendo algunas cuestiones que quedan pendientes por negociar, sino que la actual crisis inflacionista requiere actuaciones urgentes que aseguren la calidad de vida de las personas trabajadoras.

Por ello, con una inflación por encima del 10%, incrementar las rentas salariales es una cuestión de vital importancia para sostener la capacidad adquisitiva de las personas trabajadoras. Si la raíz de la inflación no son los salarios, no hay razón para que éstos sólo hayan subido sólo un 2,4% de media hasta junio, - un incremento que se queda muy corto y que ya está teniendo graves repercusiones en el poder adquisitivo de las familias-.

Hacen falta políticas más contundentes para contener la inflación y proteger las rentas salariales, iniciando un proceso de diálogo urgente para repartir los costes de la manera más justa posible, sin que ello tampoco suponga un lastre para la actividad económica de las pequeñas empresas. 

Subir salarios y actuar contra el paro de larga duración

Por otro lado, hay que afrontar otro reto pendiente, el del paro de larga duración, que se mantiene en niveles aún muy elevados y debe ser tratado a través de unas Políticas Activas de Empleo realmente eficaces y personalizadas en función de las necesidades particulares de las personas desempleadas.
Para ello, la nueva Ley de Empleo debería ser capaz de regular y establecer un sistema de financiación adecuado y suficiente, dotando a los Servicios Públicos de Empleo del personal técnico necesario para que se puedan desempeñar su labor con eficacia.

Además, se requieren actuaciones complementarias en materia de justicia social, ampliando la cuantía y cobertura de las prestaciones sociales para evitar abrir nuevas brechas de desigualdad y pobreza. Políticas que son necesarias no sólo en el plano social, sino también en el económico, al sostener la demanda interna de la economía y la actividad de las empresas creando un escenario favorable para que la reforma laboral pueda exprimir al máximo todo su potencial generando empleo estable y de calidad.

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