La calidad del empleo, la mejor garantía ante las incertidumbres económicas

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Aunque el paro aumenta en agosto en 40.428 personas, como consecuencia del fin de la temporada estival, la fortaleza del empleo y la mejora de su calidad persisten, fruto de la reforma laboral pactada en el ámbito del diálogo social. No obstante, es preciso seguir manteniendo el escudo social y las medidas de apoyo, garantizar el poder adquisitivo de los trabajadores/as con cláusulas de revisión en los convenios y subir el SMI hasta que alcance los 1.100 euros en 2023.

Los datos de paro registrado publicados por el Servicio Público de Empleo (SEPE) y de afiliación por la Seguridad Social para el mes de agosto muestran una vuelta al dinamismo en el mercado laboral tras el ligero parón de julio. Eliminando los efectos de estacionalidad y calendario se aprecia un aumento de los afiliados respecto al mes anterior, aunque, en media mensual, disminuyen, como suele suceder en los meses de agosto. También los parados registrados aumentan, como consecuencia del final de la temporada de verano, que pone fin a muchos contratos realizados para cubrir la actividad de estas fechas.
 

Son datos que, en tendencia, siguen mostrando la fortaleza del empleo en nuestro país, pero también la necesidad de mantener el escudo social y las medidas de apoyo frente a los efectos de la guerra en Ucrania la elevada inflación o la subida de tipos de interés. No hay motivos para la alarma, pero sí para la preocupación y la prevención. 

Lo que sí ponen de manifiesto los datos de empleo, una vez más, es que la reforma laboral está incidiendo notablemente en la calidad del empleo. Nuevamente, el contrato indefinido representa un 39,5% del total de contratos, mejorando las condiciones laborales del empleo creado.

Los salarios deben crecer más

El principal problema que se debe afrontar ahora nuestra economía es la merma de la capacidad adquisitiva que están padeciendo las familias porque, aunque se haya creado empleo hasta niveles nunca vistos en la economía española y, desde enero de 2022, haya sido esencialmente de carácter indefinido, la realidad es que los salarios reales están disminuyendo a un ritmo vertiginoso. Teniendo en cuenta la media de las tasas anuales del IPC hasta agosto (9,0%) y el promedio de las subidas salariales registradas en convenio hasta julio (2,6%), que es el último dato disponible, la pérdida de poder de compra salarial en lo que va de año se eleva a 5,9 puntos porcentuales. 

Es imprescindible que se amplíen las medidas adoptadas hasta ahora para proteger la creación de empleo y la calidad de vida de las personas trabajadoras, construyendo un verdadero pacto de rentas a la altura de la coyuntura. La negativa de la CEOE a llegar a un acuerdo en esta materia es un despropósito, sobre todo cuando la economía actualmente requiere de certidumbre. El esfuerzo para superar los inconvenientes ocasionados por el conflicto bélico en Ucrania debe ser colectivo, y las empresas deben ajustar sus márgenes, principales responsables del aumento de la inflación. 

Datos principales

Los datos de paro registrado publicados por el SEPE, correspondientes al mes de agosto, indican un aumento de 40.428 personas desempleadas; como consecuencia del final de la temporada estival y la extinción de numerosos contratos. De esta manera, el total de desempleados ha sido de 2.924.240 personas, el nivel más bajo en un mes de agosto desde 2008. En términos interanuales, el número de parados ha descendido en 409.675 personas, la segunda mayor caída interanual para un mes de agosto (-12,3%), tras la que se produjo en 2021.

Por otro lado, el número medio de personas ocupadas afiliadas a la Seguridad Social en este mes se sitúa en 20.151.001 personas. Esto supone un descenso de 189.963 las personas afiliadas respecto al mes pasado (un 0,9% menos), una reducción menor a la que suele ser habitual para el mes de agosto si se compara con el promedio de los años antes de la pandemia (198.488 número entre 2017 y 2019). Si se compara con el mismo mes de 2021, el incremento alcanza las 677.277 personas (un 3,5% más). De cualquier modo, en términos desestacionalizados, las personas afiliadas a la Seguridad Social se incrementan por decimosexto mes consecutivo y para este agosto el aumento se cifra en 62.135 con respecto a julio y en 695.771 en relación con el mismo mes de 2021, hasta alcanzar un total de 20.173.277 personas.

Asimismo, en agosto se han firmado un total de 1.283.791 contratos, esto supone 123.772 contratos menos que hace un año (8,8% menos). No obstante, el peso de los contratos indefinidos sigue en valores elevados, siendo un 39,5% del total, tras registrarse 506.731 contratos bajo esta modalidad. En términos acumulados, se han firmado un total de 4.474.581 contratos indefinidos durante los primeros ocho meses del año, 2.400.214 más que en el mismo periodo del año anterior (un 470,7% más). 
Por su parte, del total de contratos indefinidos firmados en el mes de agosto, el 43,0% fueron a tiempo completo, el 23,5% a tiempo parcial y el 33,6% se realizaron bajo la modalidad de fijos discontinuos. Por contra, los contratos temporales ascienden a 777.060, un 39,7% menos que el mismo mes de 2021, debido principalmente a la práctica desaparición del contrato de obra o servicio como consecuencia de la aplicación de la reforma laboral.  

En lo que respecta al número de beneficiarios de prestaciones, en julio hubo un total de 1.758.496 beneficiarios a final del mes, lo que implica un descenso anual del 11,1% respecto a julio de 2021. La tasa de cobertura en julio fue de un 64,4%, superior a la del mismo mes del año anterior (61,8%), pero casi veinte puntos menos que la registrada en 2010, cuando alcanzó su máximo histórico en circunstancias ordinarias (79,4% en el mes de abril). Por último, al finalizar agosto se registran 16.366 trabajadores que permanecen protegidos por los ERTE-ETOP, 1.241 por ERTE por fuerza mayor y 1.613 bajo el Mecanismo RED.

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