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C. Tomás Redondo, 1, 28033 Madrid ugt@iberdrola.es

Impulsar la capacidad adquisitiva de las personas trabajadoras es esencial para reforzar la economía

WhastAPP

El sindicato advierte de que la política económica del BCE obstaculiza un mayor crecimiento económico

El INE ha publicado hoy el avance de los datos del cuarto trimestre de 2023 relativos a la Contabilidad Nacional Trimestral que arrojan un incremento trimestral del PIB del 0,6%, que se traduce en un 2,0% en términos anuales. Esta variación anual iría en línea con las que se han ido observando en los últimos dos trimestres e implicarían un crecimiento en el conjunto de 2023 del 2,5% respecto a 2022. Sin embargo, estos datos son provisionales y habrá que esperar hasta el 26 de marzo para confirmarlos. 

Los datos muestran una mejora del gasto en consumo final en este cuarto trimestre que alcanza el 2,9% de crecimiento anual. Concretamente, el consumo de los hogares se incrementó un 2,3%, influenciado por la moderación de la inflación. Por su parte, la inversión mejoró su crecimiento y marcó el mejor dato en todo el año, con un incremento anual del 1,6%.  

En lo que respecta a la oferta, en este avance de datos se registra un crecimiento anual de todos los sectores, siendo el de los servicios el que más lo aumenta, un 2,4%, seguido de la industria (1,9%), la construcción (1,1%) y la agricultura (0,3%). En cuanto al empleo, medido como ocupados equivalentes a tiempo completo, se muestra una aceleración progresiva de su crecimiento durante todo el año, de acuerdo con los datos de la EPA publicados el pasado viernes. En este caso, en el cuarto trimestre de 2023 el empleo creció un 3,9% anual, habiendo aumentado paulatinamente desde el 2,5% del primer trimestre. 

Sin embargo, la economía española necesita un apoyo decidido para poder continuar con su crecimiento económico, que desde la pandemia ha logrado mejorar todas las previsiones, mostrando una fuerte resistencia del PIB y un excelente desempeño del mercado laboral. Estos datos se pueden corroborar en la información publicada hoy, donde el empleo, medido en términos equivalentes a tiempo completo, habría crecido un 3,2% en el 2023. 

Medidas como la que tomó el pasado jueves el BCE de mantener los tipos en el 4,5%, el valor más alto desde hace 20 años, a pesar de que se ha moderado la inflación en Europa, suponen una política monetaria que ejerce de obstáculo para un mayor crecimiento económico al dificultar el acceso al crédito a empresas y familias, lo que está repercutiendo en mayor medida sobre muchas economías europeas que están estancadas en su crecimiento o al borde de la recesión. 

Impulsar la capacidad adquisitiva 

UGT considera que el año 2024 puede ser notablemente mejor si el BCE decide recuperar una política monetaria más relajada, acorde a las necesidades de la economía europea en un contexto de riesgos geopolíticos que permanecen activos (invasión rusa de Ucrania y asedio de Israel a Gaza). Además, el retorno de la inflación a valores aceptables y el cumplimiento del V AENC, ayudarán a recuperar el poder adquisitivo perdido, algo que ya se está produciendo según los datos de variaciones salariales en convenio de aquellos acuerdos firmados en 2023 (4,1%), que están medio punto porcentual por encima de la inflación promedio de 2023 (3,6%).

En resumen, el año 2023 cierra con un buen dato de incremento del PIB, a falta de obtener los datos definitivos, que consolida una dinámica muy destacable, superior a la de nuestros principales socios europeos. Pero para 2024 será necesario impulsar la capacidad adquisitiva de las personas trabajadoras, para que refuercen el consumo de los hogares y, con ello, crecimiento económico. 

La importancia de la inversión y los Planes de Recuperación

Además, el BCE debe modificar cuanto antes su política monetaria actual para favorecer que la economía europea retome también la senda del crecimiento. Igualmente, hay otros factores que pueden ser determinantes en el medio plazo, como la evolución de la inversión de los Planes de Recuperación Transformación y Resiliencia, muy ligado a posibles (y necesarios) aumentos de la productividad, o la aplicación de una profunda reforma fiscal, con la finalidad de mejorar la recaudación y la progresividad del sistema tributario español, de manera que se refuercen de manera estable nuestras capacidades financieras para afrontar las inversiones productivas y sociales estratégicas que necesitamos, en el nuevo contexto de ajuste presupuestario que configurará la aplicación de las nuevas reglas fiscales de la gobernanza europea.