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Hay margen de sobra para seguir reforzando la senda de crecimiento salarial

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Los datos reflejan también que el tejido empresarial puede reducir los precios de los productos básicos de la cesta de la compra

El IPC del mes de abril, publicado ayer por el INE, sitúa la inflación anual en un 3,3%, una décima más que en marzo de manera que, por segundo mes consecutivo, la tasa general vuelve a repuntar, esta vez por el gas (que se encarece, respecto a la bajada registrada 12 meses antes) y la electricidad (que se abarata menos que en abril del año pasado).

Por su parte, la tasa subyacente, que recoge la inflación de componente más estructural, se reduce cuatro décimas respecto al mes anterior, alcanzando una variación anual del 2,9%, su nivel más bajo desde enero de 2022. Así, se acumulan ya nueve meses consecutivos de bajada interanual, situándose incluso por debajo de la tasa general por primera vez desde noviembre del mismo año. 

En cuanto a los productos que mayores incrementos anuales reportan este mes, además de los mencionados, destacan el aceite de oliva (un 68,1%), las frutas (17,1%) y las patatas (un 8,6%), incrementándose el precio de los alimentos en un 4,8% anual, 4 décimas más que en marzo. En sentido contrario, los equipos de telefonía móvil (-10,8%), los vuelos internacionales (-8,6%) o los ordenadores personales (-7,2%) registran algunos de los descensos de precios más señalados.

Destaca el impacto positivo del nuevo AENC 

La contención de los niveles de inflación subyacente, en el marco de un incierto y complicado contexto internacional, sigue siendo una noticia muy positiva que refleja el amplio margen que presenta el tejido empresarial para seguir reduciendo los precios de los productos básicos de la cesta de la compra habitual.

Con todo ello, la moderación del crecimiento de los precios y la buena coyuntura económica actual invitan a seguir reforzando la senda de crecimiento salarial. En este sentido, cabe destacar el impacto positivo del nuevo AENC (2022-2025), en tanto los incrementos salariales de los convenios firmados en 2024 ya se sitúan en una media del 4,1%, mejorando así el poder adquisitivo de la población trabajadora. No obstante, sigue siendo esencial trasladar estos incrementos al conjunto de las ramas productivas, además de incrementar la cobertura de las cláusulas de garantía salarial, un instrumento clave ante posibles aumentos imprevistos de la inflación.